Trastorno de Ansiedad

En ocasiones, las personas utilizamos el término “ansiedad” para describir situaciones que nos provocan nerviosismo, angustia o desasosiego; pero lo cierto es, que su uso se realiza de forma indistinta y a veces equivocada. Por eso, en este nuevo post, queremos hacer hincapié en la diferenciación de los distintos trastornos de ansiedad. 

¿Qué diferencia existe entre miedo, fobia y ansiedad?

AnsiedadEl miedo es una emoción básica que ha servido, desde que éramos primitivos, para dar una respuesta de alarma ante una situación de peligro. Esto permite que nuestro cuerpo se active y realice una respuesta/conducta ante la amenaza. Está emoción provoca una sensación negativa pero aun así es adaptativa para el ser humano ya que permite su supervivencia en situaciones peligrosas.

La fobia, a diferencia que el miedo, provoca un estado de alarma y miedo desproporcionado en relación con la situación amenazante. Es decir, la persona reacciona de forma exagerada ante un animal o cosa. Por ejemplo, es normal que nos provoque miedo el tener delante de nosotros un león en posición de ataque, ya que sabemos que si no huimos es probable que muramos. Sin embargo, es ilógico pensar que las cucarachas puedan matarnos.

Por último, la ansiedad es un estado de alerta donde se combinan emociones negativas y síntomas físicos desagradables como pueden ser palpitaciones, sudoración, dificultad para respirar e incluso mareo. Esto provoca unos pensamientos catastróficos en la persona, que anticipa que algo malo le va a suceder.

¿Qué tipos de trastornos de ansiedad existen?

Existen diferentes tipos de trastornos de ansiedad, pero podemos diferenciar los más conocimos como son:

  • Trastornos de ansiedad generalizada: ansiedad y preocupación excesiva sin motivo aparente que provoca síntomas físicos desagradables.
  • Trastorno de ansiedad por separación: se refiere a un miedo excesivo a la separación de un ser querido de forma momentánea. Suele aparecer en niños y adolescentes.
  • Fobia específica: miedo desproporcionado y sin justificación a una situación, animal o cosa. Por ejemplo, fobia a la sangre, a los petardos, a las tormentas o a los perros.
  • Trastorno de ansiedad social: miedo intenso ante una situación social en la que la persona puede estar expuesta a críticas por los demás. Por ejemplo: miedo a hablar en público, realizar entrevistas de trabajo o preguntar la hora.
  • Agorafobia: ansiedad ante el miedo de encontrarse en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil, como en un centro comercial o cine, y donde existe una gran aglomeración de gente.

¿Cómo se suelen tratar estos trastornos?

Los trastornos de ansiedad tienen diferentes métodos de intervención. Estos deben aplicarse conforme a la necesidad del paciente y su tipo de trastorno. Sin embargo, las formas de intervención más utilizadas son:

  • La psicoeducación sobre qué es lo que realmente ocurre en nuestro cuerpo cuando sufrimos ansiedad.
  • La exposición ante las situaciones fóbicas que nos provocan esa ansiedad.
  • Ejercicios de relajación muscular.
  • Herramientas de respiración profunda.

Además, también se analizan nuestros pensamientos negativos e intentamos modificarlos, realizando finalmente un pensamiento racional.

Victoria Montilla Trenco

Psicóloga Clínical, Legal y Forense

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *