Cuando luchas por recordar

El pasado 21 de septiembre se celebró el día mundial contra el Alzheimer, una enfermedad que afecta entre el 5% y 10% de la población mayor de 65 años.

La enfermedad del Alzheimer pertenece al grupo de Trastornos Neurocognitivos. Se caracteriza por la pérdida de memoria, amnesia, dificultad en la realización de movimientos, incapacidad para recordar rostros y, en casos avanzados, la pérdida del habla, entre otras funciones cognitivas y del comportamiento.

El inicio de la enfermedad se encuentra muy bien camuflado. Todo comienza con pérdidas de memoria de forma momentánea o falta de coordinación para realizar tareas comunes. Lo cierto es que se camufla bien porque su inicio suele ser en la etapa de la tercera edad, donde algunos de estos síntomas los tomamos como “despistes de la edad”. Sin embargo si siguen ocurriendo de forma sistemática o aumentan debe ser tomados como una alerta.

¿En que puede ayudar la psicología?

El Sistema Nacional de la Salud establece las terapias psicocognitivas como el tratamiento psicológico más eficaz y de primera elección en los trastornos neurocognitivos.

  • Entrenamiento cognitivo: consiste en la repetición supervisada de un conjunto de actividades diseñadas para ejercitar una función cognitiva específica, como la memoria, la atención o la planificación, y puede efectuarse en diferentes entornos y formatos (individual, grupal, computarizada, etc.).
  • Estimulación sensorial: pretende ofrecer estímulos sensoriales, bien de una modalidad sensorial determinada (musicoterapia, aromaterapia, masajes, etc.), bien de forma multisensorial (snoezelen), al paciente con demencia para favorecer su actividad cognitiva.
  • Entrenamiento de las actividades de la vida diaria: consiste en favorecer y potenciar aquellas actividades que la persona todavía realiza de forma correcta, pero manteniendo una supervisión. Por ejemplo: realizar la comida recordándole como debe añadir los ingredientes, ir a realizar la compra con la ayuda del cuidador pero que la persona realice la selección del producto y el efectúe el pago o que ella misma realice su higiene personal.

Cuidando al cuidador

En la mayoría de las ocasiones, los cuidadores son hijos/as o cónyuges de la persona afectada por el Alzheimer. Si ya es difícil tener que afrontar el diagnóstico de la enfermedad, aún se hace más duro cuando nosotros mismos somos los que atendemos a la persona. Se requiere de nuestra ayuda las 24 horas del día los 365 días del año. Lo cierto es que el enfermo necesita todo nuestro apoyo para que la enfermedad avance lo más lenta posible, afrontándola de forma positiva y disfrutando cada momento que tengamos con esa persona, y que ella disfrute con nosotros. Sin embargo, si nosotros mismos no cuidamos nuestra salud mental no podremos ayudar adecuadamente a nuestro familiar. Por lo tanto, disfrutemos los momentos juntos, cuidemos nuestro espacio personal y luchemos por recordar. 

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